



Pase lo que pase, ¡vivan como ciudadanos dignos del evangelio de Jesucristo! Un recluso en una cárcel en Roma, envía su saludo gozoso y agradecido a sus amigos de la primera iglesia europea en la Colonia romana de Filipos, quienes eran ciudadanos cristianos, orgullosos de la ciudadanía que les otorgaba el imperio…! Su mensaje ha recorrido siglos y llega nítido y contemporánea a los ciudadanos peruanos, latinoamericanos y del mundo para que respondan a su situación de fragmentación personal, social y nacional; a su deterioro espiritual, moral ético expresado brutalmente en la discriminación y corrupción rampantes, frutos de la codicia.
Nos pone en guardia de la presencia de ciudadanos VIP: “No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás”. Hermana la responsabilidad histórica con la esperanza trascendente. Aquilata la ciencia y el pensamiento dentro del marco redentor del amor, la humildad y el sacrificio. En este tiempo de pandemia y de incertidumbres, nos dice una vez más y no la última, que no son los sabios que salvarán al mundo sino los santos. Y calvados sus ojos en El Nazareno nos ilumina con su jefatura espiritual indeclinable.

Pedro Arana Quiroz ciudadano peruano, estudió en el Colegio San Andrés (antes el Anglo Peruano, ingeniero químico de a UNMSM, hizo estudios teológicos en la Facultad de Teología de Edimburgo (antes Free Church College), Escocia. Sirvió por muchos años como asesor de la Comunidad de Estudiantes Evangélicos, de la cual llegó a ser secretario general para América Latina.
Miembro de la Asamblea Constituyente de 1979. Es pastor presbiteriano. Fue miembro de la Comisión Teológica de la Alianza Evangélica Mundial.
Director Ejecutivo de la Sociedad Bíblica Peruana A.C. y miembro del directorio de las Sociedades Bíblicas Unidas. Presidente de la Misión Integral Urano Rural. Actualmente es pastor de la Iglesia Presbiteriana Pueblo Libre. Casado con Emma María Arias Saad con quien tiene dos hijos. Emma y Rebeca.